timidez

 

¿Alguna vez has soñado que estabas desnudo en un teatro lleno de gente?
Así se sienten las personas tímidas en determinadas situaciones. La timidez es sinónimo de inseguridad, la sensación opuesta a sentirse cómodo entre otros. Las personas tímidas suelen dudar antes de intentar algo nuevo, prefieren mirar a otros antes de sumarse a una actividad grupal y, en general, necesitan más tiempo para adaptarse a la gente o las situaciones nuevas. Pero no debemos olvidar que los adultos tímidos seguramente fueron primero niños tímidos.
Al margen del componente genético, que siempre influye, lo más determinante para que un niño sea tímido o no es su entorno social. Los niños aprenden a socializar imitando principalmente a sus padres, y si los padres son tímidos, excesivamente cautelosos en su conducta, o temerosos de la reacción de los demás, es más probable que sus hijos sean tímidos también. Por otro lado, si los padres de un niño tímido son demasiado cuidadosos o sobreprotectores, tal vez le enseñen al niño a alejarse de situaciones que podrían resultar incómodas o desconocidas.
Las primeras experiencias y contactos del niño influyen en gran medida en el desarrollo de una personalidad tímida. Por ello, hay que estar muy atento para intentar evitar errores y proporcionar al niño un ambiente en el que pueda desarrollar una personalidad sana. Vamos a exponer una serie de recomendaciones en este sentido:
1  Intenta abrir a tu familia a los contactos sociales: No os convirtáis en una isla en la que sólo tratéis los unos con los otros. El niño necesita conocer nuevos ambientes, practicar diferentes actividades, relacionarse con gente ajena a la familia. Esto hará que encontrarse con gente nueva o en ambientes diferentes no le parezca amenazante.
2  Practicad habilidades sociales: Enseña a tu hijo cómo presentarse, cómo saludar, cómo pedir algo y dar las gracias por ello… Puedes explicárselo o enseñárselo mediante el ejemplo. Si el niño ve que sus padres se comportan sin timidez en situaciones sociales, les imitará.
3  Refuerza su autoestima: Dale oportunidades para desarrollar sus habilidades, demuéstrale tu cariño y la importancia que tiene para ti, ve introduciendo pequeñas responsabilidades que le hagan sentirse autónomo e importante y deja que tome sus propias decisiones, asegurándole que vas a estar a su lado si te necesita y que seguirás apoyándole y aceptándole aunque fracase. Un niño con una autoestima saludable que crezca en un
ambiente de aceptación estará mucho más seguro de sí mismo.
4  No etiquetes a tu hijo: No le pongas el “cartel de tímido” ni dejes que nadie lo haga. Si el niño empieza a verse a sí mismo como tímido, creerá que no puede hacer nada para cambiarlo y no luchará para que su problema no vaya a más.
5  Las normas deben ser claras para que el niño entienda lo que no puede hacer y pueda sentirse orgulloso cuando se comporte bien. Hay que conseguir un equilibrio en la disciplina. Tanto la autoridad excesiva como la falta de ella pueden provocar timidez.
6  Intenta establecer con tu hijo una relación en la que prime el cariño, la confianza y la comunicación.
7  En caso de que el niño presente problemas serios de inseguridad y aislamiento, conviene que os pongáis en contacto con un especialista. La timidez es una espiral en la que los escasos contactos sociales y la angustia provocan cada vez mayor ansiedad y aislamiento, así que es necesario atajarla lo más pronto posible.