-Supongo que te habrás enterado del “problema” de mi hijo, ¿no?

-Yo no diría que es un problema.

-Bueno, ya, pero tengo un disgusto tan horrible… Todo mi mundo se ha venido abajo, todo lo que había planeado sobre mi familia, lo que yo pensaba que debería suceder, tener nietos y una familia tradicional, ahora sé que jamás va a pasar. Y su padre ni te cuento, no levanta cabeza, casi no es capaz de hablar con él ni siquiera por teléfono. No sé cómo afrontar esto, de verdad, me avergüenzo, es una pesadilla. De pronto hay parientes lejanos que me preguntan con insistencia si ya tiene novia, y tengo ganas de matarlos, ¿por qué ha tenido que suceder esto?, ¿por qué a nosotros?

-Estas cosas pasan, no es culpa de nadie. Tampoco es fácil para él, lo importante es que lo apoyéis.

-Sí, sí, por supuesto que le apoyamos, pero nosotros no decimos nada, considero que no es asunto nuestro desvelarlo, ¿no?, es una muestra de respeto que lo revele él cuando quiera.

-En realidad ya no lo oculta, y ha debido ser difícil dar el paso.

-Nos quedamos de piedra, la verdad, porque no se le nota nada de nada. Por otro lado es un alivio, nuestros amigos no lo saben aunque creo que hay sospechas. Antes contaban chistes y todos nos reíamos, pero ahora se forma un silencio incómodo.

-¿Y tú qué dices cuando alguien cuenta esos chistes?

-Pues nada, claro, a nosotros antes también nos hacía gracia. ¿Qué voy a decir?

-Tal vez que te molestan esos comentarios, que son ofensivos.

-Uf, no me siento capaz.

-Quizá tu hijo piense que entonces no le apoyáis tanto.

-Claro que le apoyamos, pero es cosas suya, tendrá que decírselo él cuando quiera, ¿no?

-¿Me estás diciendo que tiene que ir puerta por puerta a casa de todos los amigos de sus padres para informarles de su orientación sexual? ¿O debería poner un anuncio en el periódico? Sería más lógico que en vuestro círculo lo digáis vosotros, después todo sería más fácil.

-No, no, no quiero ni pensarlo.

-Pues tal vez a él le gustaría que también vosotros lo hicieseis público, y saber que lo defendéis de agresiones externas. Podrías considerar esta situación como una oportunidad.

-¿Oportunidad para qué?

-Para enriquecer tu visión y ser mejor persona. Más abierta a considerar otras opciones igual de válidas y respetables. Hasta ahora estabais muy orgullosos de él.

-Y lo estamos, de verdad, es un buen chico a pesar de todo.

-Por supuesto que lo es, ¿dónde está ahora?

-En Berlín, tiene un puesto importante.

-¿No viene en verano?

-Dijo que no podía, por el trabajo.

-Tampoco vino en navidad.

-Ya…