Vaya por Dios, qué mala suerte haber nacido entre 1980 y 2000. Entonces eres un “millennial” que, según Antonio Navalón, supone ser un antisistema, pasivo, memo, poco comprometido, y muchas otras cosas, quizá peores. 

Después de su artículo incendiario (no tiene desperdicio), han saltado cientos de críticas en las redes sociales y el autor se ha visto obligado a rectificar y pedir disculpas, incluso “contento” por descubrir que esos jóvenes “incapacitados” para escuchar sí se levantan contra las injusticias. 

Pero el fondo de la cuestión es el mismo desde que el mundo es mundo. Son los mayores los que parece que tienen problemas para entender a las nuevas generaciones, y esto no es malo en realidad, es lo que debe suceder para que las cosas evolucionen de forma adecuada. Si queremos que las cosas cambien y mejoren, son los que vienen detrás los que podrán hacerlo, aunque nos resulte todo extraño.

Nuestros hijos/as, jóvenes y adolescentes, no son tontos y poco comprometidos. Les interesa también cambiar el mundo, pero tienen otros métodos y valores más globalizados porque están conectados a las redes. Se enteran de todo mucho antes que nosotros, y protestan contra la injusticia por otros canales diferentes.  

Como colofón, os dejo esta frase lapidaria: ¿Quién dijo esto?

“La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia atrabajar. Los jóvenes ya no se ponen en pie cuando los mayores entran al cuarto. Contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa los postres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros”

Pues Sócrates, nada menos. 

No hay nada nuevo bajo el sol,  sencillamente, señor Navalón, se ha hecho usted viejo. 

Antonio Navalon | "Hasta este momento, salvo en sus preferencias tecnológicas, (los 'millennials') no se identifican con ninguna aspiración política o social"

Publicado por El País en Domingo, 11 de junio de 2017