Recientemente podemos ver en televisión muchos anuncios para jugar apostando dinero en internet.

La publicidad es un arma poderosa, sobre todo para los sectores más vulnerables de la sociedad, los menores de edad, que creen engañosamente que pueden ganar grandes cantidades de dinero con mucha facilidad con sólo conectarse desde su ordenador o teléfono móvil, previo conocimiento del número de tarjeta de crédito de algún familiar.

Lo más sorprendente es que dos deportistas reconocidos, Rafa Nadal y Ronaldo (el de Brasil), se hayan prestado a protagonizar este tipo de anuncios en los que parece que se lo pasan genial apostando o haciendo juegos de manos con fichas de casino.
Los deportistas de élite deben ser conscientes de que son un modelo a imitar por miles de jóvenes y pueden estar dando un ejemplo nefasto cuando incitan a practicar estas actividades, aparte de que no se entiende que se involucren en estas campañas de publicidad sólo por ganar dinero cuando todos sabemos que ya ganan mucho en sus respectivas profesiones.

Para la mayoría de las personas los juegos de azar son simplemente un entretenimiento, pero por diversas circunstancias puede acabar siendo perjudicial para la persona que lo practica. Si se juega con una determinada frecuencia, invirtiendo cantidades de dinero superiores a sus posibilidades o dedicando mucho tiempo a esta actividad, llegará a interferir de forma importante en su vida limitando el desarrollo de otras actividades. El placer por el juego dejará paso entonces a una sensación de malestar, pues la persona sigue jugando de una forma compulsiva a pesar de los problemas que le supone en distintos aspectos fundamentales de su vida y aún cuando desea dejar de hacerlo, alimentando una deuda que jamás decrece.

Actualmente hay numerosos estudios que alertan sobre los juegos de azar en internet. Poder participar desde la intimidad de tu casa, a cualquier hora, sin utilizar dinero físico sino una tarjeta de crédito y con la facilidad de pulsar un botón, hace que los casos de personas enganchadas aumente exponencialmente, y los menores de edad son un público especialmente vulnerable.

Por desgracia no parece que los gobiernos estén dispuestos a cortar de raíz esta propaganda puesto que se embolsan cuantiosos beneficios, por ello padres y madres están solos frente a este problema y, aparte de controlar el acceso a determinadas páginas potencialmente peligrosas y no bajar la guardia en cuanto al uso de teléfonos móviles con acceso a internet, en ellos recae la responsabilidad de prevenir la adicción al juego de sus hijos conversando sobre el tema habitualmente, previniendo de los posibles riesgos que conlleva divertirse participando en determinadas webs, y explicando que es difícil saber si el juego elegido no está amañado o incluso es probable que esas páginas tengan contratados a jugadores profesionales que no permiten nunca que tus ganancias superen tus pérdidas.

Nadie monta un negocio de este tipo para perder dinero sino que se mantiene la legendaria consigna de que la banca siempre gana, incluso aunque jueguen Nadal o Ronaldo. El que juega es el que pierde.