Un chaval mejicano de 13 años recibió 14.000 mensajes durante los tres días que estuvo castigado sin móvil. Imaginad la sorpresa de sus padres que, al encender el teléfono, observaron boquiabiertos cómo iban llegando más y más mensajes.
A pesar de lo exagerado de la situación, no queremos que aquellos padres que estén pensando en proporcionar un móvil a sus hijos se queden con este tipo de noticias un poco sensacionalistas.
Que quede claro que esto de los 14.000 whatsapps no es normal en absoluto.
La mayoría de los adolescentes quieren un teléfono móvil porque tiene más ventajas que inconvenientes, también para los padres, que podemos localizarlos más fácilmente y también saber qué contactos hacen y qué contenidos comparten con quién.
Para decidir si nuestro hijo/a puede ya tener un móvil debemos pensar bien qué normas serán imprescindibles para su uso.
-Horario estricto, por ejemplo un rato cada tarde después de estudiar.
-Permitirnos supervisión e instalar un control parental en según qué páginas.
-Contestar siempre nuestras llamadas si están fuera de casa.
-Realizar actividades que no tengan nada que ver con el móvil, etc.
En cada casa se pueden pactar distintas normas dependiendo de las circunstancias, pero no tiene que ser algo malo o peligroso necesariamente.
Lo más importante es asumir un compromiso de uso adecuado por parte del niño, y por parte de los padres es necesaria una cierta firmeza para que la cosa no se nos vaya de las manos.
Si por ejemplo vemos que el rendimiento escolar ha bajado, o que ahora prefiere estar en internet en lugar de salir con sus amigos, tendremos que renegociar las normas hasta que cambie su actitud.
Aun así, es al principio cuando los chavales se entusiasman con su nuevo dispositivo y puede haber cierto “abuso”, pero lo normal es que con el tiempo ese uso sea mucho más comedido.